Elegir una pintura para fachadas no consiste únicamente en seleccionar un color. La exposición al sol, la lluvia, las irregularidades del soporte y la presencia de pequeñas fisuras condicionan tanto el resultado estético como la durabilidad del acabado.
Entre las opciones más habituales se encuentran los revestimientos lisos, rugosos y elásticos. Aunque todos están diseñados para proteger superficies exteriores, presentan características diferentes y no funcionan igual en todas las fachadas.
En esta guía te explicamos las diferencias entre estos revestimientos, sus aplicaciones habituales y los aspectos que conviene revisar antes de pintar.