Actualmente la decoración se inclina claramente hacia acabados muy mates y superficies sin reflejos.
Los blancos puros siguen utilizándose, pero cada vez tienen más presencia los blancos rotos, beige, tonos arena, piedra, greige, verdes suaves y colores naturales poco saturados.
Este tipo de colores funciona especialmente bien con acabados muy mates porque la pared se integra mejor con el resto de la decoración y el color se percibe de forma más uniforme.
También combinan especialmente bien con materiales como la madera natural, las fibras vegetales, la cerámica, la piedra y los textiles en tonos neutros.
La idea es que la pared tenga protagonismo por el color y su integración con el espacio, no por los reflejos.
Esto no significa que el satinado haya dejado de utilizarse, pero si buscamos un interior de estética actual, serena y natural, el acabado mate suele ser la opción predominante.