A lo largo de los años hemos comprobado que muchos de los problemas que aparecen después de pintar una vivienda suelen repetirse.
Los más habituales son:
Comprar la pintura únicamente por precio
Una pintura económica puede parecer una buena opción inicialmente, pero en muchos casos obliga a aplicar más manos y aumenta el tiempo de trabajo.
No calcular correctamente la cantidad necesaria
Quedarse sin pintura a mitad del trabajo puede provocar diferencias de tono entre lotes o retrasos innecesarios.
Utilizar el mismo rodillo para todo
Cada superficie requiere una herramienta adecuada. Utilizar un rodillo incorrecto puede afectar directamente al acabado final.
Pintar con prisas
Intentar terminar una habitación en pocas horas suele provocar errores de aplicación, falta de uniformidad y acabados mejorables.
La experiencia demuestra que dedicar algo más de tiempo a la preparación y utilizar materiales adecuados suele ofrecer mejores resultados que intentar ahorrar en las fases más importantes del trabajo.