Es una de las preguntas más habituales y también una de las que genera más confusión.
La respuesta corta es: depende del estado del hierro y del sistema de pintura que se vaya a utilizar.
Cuando el óxido es superficial, está perfectamente adherido y el fabricante del producto lo permite, existen esmaltes antioxidantes formulados para aplicarse directamente sobre superficies oxidadas tras una preparación mínima.
Sin embargo, esto no significa que sea recomendable pintar sobre cualquier superficie oxidada sin realizar ningún trabajo previo.
Siempre que existan escamas de óxido, pintura desprendida o zonas con corrosión avanzada será imprescindible eliminar todo el material suelto antes de pintar. De lo contrario, la nueva capa de pintura no tendrá una base estable sobre la que adherirse.
Una buena preparación sigue siendo el factor que más influye en la durabilidad del acabado, incluso cuando se utilizan productos de alta calidad.