Si la membrana anterior está bien adherida y conserva el refuerzo, puede no ser necesario reforzar de nuevo toda la superficie. Limpia, prepara y comprueba la compatibilidad antes de aplicar el revestimiento de renovación.
Revisa especialmente juntas, encuentros y sumideros, y renueva sus refuerzos donde el estado o el sistema lo requieran. En las zonas reparadas, integra la nueva malla o velo sobre producto húmedo y completa su cubrición.
Como orientación de trabajo, recomendamos un mínimo de dos manos para una renovación superficial, siempre condicionado al consumo y las instrucciones aplicables. Si hay desprendimientos generalizados, añadir capas sobre ellos no proporciona una base firme: habrá que retirar lo deteriorado y valorar el soporte.