· Elegir el color únicamente mediante una fotografía o una pantalla.
· Mezclar demasiados colores o estampados en la misma habitación.
· Empapelar una pared con muchas puertas, ventanas o muebles que interrumpan el dibujo.
· No alisar y preparar correctamente la superficie.
· Olvidar la repetición del estampado al calcular los rollos.
· Utilizar un papel muy intenso y competir con muebles, textiles y paredes también llamativos.
· Intentar ocultar un problema de humedad con papel o pintura.